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La problemática del Líbano

 

MAPA LÍBANO

 

El pasado mes de Marzo, la Guerra de Siria cumplió 5 años, en los cuáles más de 11 millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus casas.

 

En el Líbano, los habitantes originales son los cristianos arameo-fenicios, especialmente los maronitas, que aún conservan el siríaco (la lengua en la que hablaba Jesús) como lengua sacra. El 95% de las localidades libanesas lleva aún un nombre siríaco-arameo. El islam y el árabe llegaron tardíamente después del siglo VII, estos motivos hacen más fehaciente el desconcertante empeño que ponen los Estado árabes en negarse a reconocer Israel (con un 80% de población judía) como Estado judío, mientras que pretenden imponer al Líbano ser Estado árabe cuando un 35% de su población es cristiana.

 

Por su lado, Arabia Saudí ha propuesto una invitación a todos los partidos políticos, por parte del político suní Saad Hariri, a que firmen un documento en el que se confirme que el Líbano es un Estado árabe. Esta propuesta podría estar apoyada por por el partido chií Hezbolá, ya que ambos partidos son musulmanes (chiíes y suníes). Grupos yihadistas islámicos (entre ellos ISIS) están amenazando a los cristianos libaneses y exigen que se sometan al islam.

 

Esto sumado a la crisis de los refugiados, hace que cada vez la situación sea más insostenible, puesto que este pequeño territorio acoge a un gran número de personas que buscan un hogar en cualquier punto del país. Los refugiados, los cuales prefieren un país árabe para refugiarse, están repartidos en 1.700 localidades del Líbano debido a la política anti campamentos. Aunque este pequeño país sea el foco de los afectados por la guerra, no existen campamentos oficiales sumando la escasa colaboración por parte de la Unión Europea, provocando una difícil gestión territorial eficaz.

 

“La desorganización y el sistema de asilo extremadamente disfuncional de Europa han contribuido a agravar la crisis de refugiados”, ha manifestado en los medios el representante de Acnur, Antonio Guterres.

 

Si nos remontamos a la década de los cuarenta, vemos que el problema de Líbano viene desencadenado por parte del gobierno de éste, ya que permitió que determinados grupos tomaran el control de la zona de Ghajjar. Esto generó que los milicianos de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), se refugiasen en el sur de Líbano y lo usasen como base para realizar ataques al ejército judío lanzando cohetes a las poblaciones fronterizas. La OLP ocasionó un enorme vacío que pronto fue ocupado por las milicias de Hezbolá, las cuales respondieron con actividades de la misma virulencia, según como destaca el Instituto Español de Estudios Estratégicos.

 

Israel, en repetidas ocasiones y en respuesta a estos ataques, ocupó el sur de Líbano para crear una franja de seguridad alrededor de su territorio y le mantuviera fuera del alcance del fuego enemigo de los cohetes. Bashir Gemayel, el gran líder libanés cristiano maronita asesinado tras ser elegido presidente en 1982, advirtió a Occidente de que si las fuerzas islámicas no eran detenidas, seguirían avanzando sobre el mundo occidental, como, en efecto, están haciendo actualmente.

 

 

El atractivo del sur de Líbano se debe a su ondulación y escasas vías de comunicación, lo que le configura como un terreno apto para su defensa. En él, también se encuentran dos de los puntos más conflictivos, los altos del Golán y la población de Ghayar (la cual está dividida por la blue line). Estos dos puntos son objeto de litigio con Israel desde la guerra de los Seis Días.

Como consecuencia, a parte de ser un punto estratégico para Israel, también lo es para los refugiados Sirios.

 

“El gobierno de Israel comunicó en repetidas ocasiones que cada vez que recibiese un ataque proveniente de Líbano (lo hiciese quien lo hiciese) consideraría responsable al gobierno libanés” según apunta Casimiro José en el IEEE.

 

Esto afectaba no sólo al Líbano sino también a sus aliados y a los garantes de sus minorías religiosas, en especial Irán y Siria. Por otro lado, la ausencia de autoridad libanesa configura un marco histórico de un permanente conflicto.

El Consejo de Seguridad emitió en 2006 una nueva resolución, presionando al gobierno de Líbano para que enviase sus fuerzas armadas a la zona con el conocimiento por parte del Estado de Israel. La Comunidad Internacional (CI), considera que Líbano debía permanecer estable y para ello el objetivo prioritario era mantener el control del sur del país.

 

 

 

Natalia López Villalón

Alfonso del Pozo Ruiz

Elena Porrúa Miller

 

 

 

 

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