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Recorrido por la historia de las COP

Primera COP en 1995 en BerlíCOP (Berlín)


Andrea Romero y Alejandra Sansivirini

Ha pasado casi medio siglo tras la celebración en 1972 de la primera Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Humano en Estocolmo (Suecia). Gracias a ella se originó en 1988 el Grupo Intergubernamental de Expertos del Cambio Climático de la ONU (IPCC), así como la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC) en 1992 durante la segunda Cumbre de la Tierra que tuvo lugar en Río de Janeiro (Brasil), con la finalidad de asentar las crecientes emisiones de gases contaminantes a la atmósfera.

Desde resoluciones no vinculantes a puerta cerrada hasta pactos mundiales para hacer frente a la crisis climática, haciendo un recorrido por las grandes convenciones se encuentran relevantes hitos del mayor evento medioambiental de la sociedad internacional.

El primer Estado en acoger la Conferencia de las Partes fue Alemania en 1995. Si bien no se llegó a acuerdos sólidos entre los 118 países participantes, la trascendencia de la misma se debe al reconocimiento oficial de la importancia que supone el cambio climático. Se constituye como el primer foro a nivel global del calentamiento del planeta donde se abordó dicho problema. Se determinó lograr una visión general mediante el inicio de estudios y análisis climático del mundo con el propósito de esclarecer la situación y, posteriormente, discutir las medidas requeridas. El Catálogo de compromisos determinado permitía a cada país escoger las acciones libremente para evitar daños humanos al planeta. La COP1 marcó un cambio de conciencia y aceptación del hecho real y los obstáculos que podrían derivar del mismo. Comienza así la transformación social y económica vigente hoy en día.

La COP3 de 1997 en Kioto (Japón), fue la gestora del primer gran éxito de la acción climática internacional: el Protocolo de Kioto. Se trata de uno de los documentos más significativos y esperanzadores, que recogía medidas para reducir la emisión de gases de Efecto Invernadero en al menos un 5% en comparación con los niveles de 1990, dirigidas a 37 países industrializados. Este supuesto caso no solo no se produjo, sino que las emisiones continuaron creciendo debido a que dos de los mayores países emisores, China y Estados Unidos, decidieron no ratificar el documento.

El 15º aniversario de la COP se celebró en Copenhague (Dinamarca), siendo una de las más esperadas y un evento vital en el proceso de negociación. Durante la jornada, se establecieron como prioridades plantear una nueva estrategia de sostenibilidad para perfeccionar el Tratado de Kioto y marcar nuevamente el límite de un máximo de 2ºC de aumento de la temperatura media global. Además, se mantenían grandes esperanzas de que fuese el tratado definitivo que marcase un mutuo entendimiento entre los gobiernos. Tras extensas conversaciones, no se llegó a efectos prácticos a un consenso sobre cómo actuar. Se acabó por firmar, finalmente, un acuerdo no vinculante entre cinco de las naciones presentes. 

La cumbre del clima más reconocida hasta la fecha es la COP21, celebrada en la capital francesa en 2015. Repleta de dificultades, la diplomacia multilateral conquistó lo que ya se acercaba a una quimera: el conjunto internacional se involucró en el Acuerdo del Clima de París, aceptando el reto de reducir las emisiones para conseguir someter el aumento de la temperatura global a final de siglo a una cifra media entre 1,5ºC y 2ºC. Sobre el célebre documento descansan numerosas políticas económicas, energéticas, industriales y sociales destinadas a la descarbonización y, con ella, la neutralidad climática. La alianza instaurada en la capital gala puso sobre la mesa las consecuencias del desastre medioambiental al que se dirige el mundo, trayendo con él múltiples consecuencias que ponen en riesgo tanto la calidad de vida de las personas y otros seres vivos como la propia vida.

La pandemia del coronavirus obligó a suspender la última Cumbre del Clima que finalmente se ha celebrado este año en la ciudad escocesa de Glasgow. Conserva el eje principal de seguir las pautas marcadas en el Acuerdo de París, aunque con un contexto un tanto diferente dado que el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático divulgó un informe que evidenciaba las señales de alarma y pruebas irrefutables de que la humanidad se encuentra ante un “código rojo”. Según Naciones Unidas, el mundo está muy lejos de alcanzar los objetivos del Acuerdo de París, pero se necesita tiempo para realmente ver los resultados de esta convención y observar si las medidas son efectivas.

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