Etiopía, la nueva “China” africana

A principios de la década de 1990, Etiopía era uno de los países más pobres de la Tierra. Esta situación ha ido cambiando en los últimos años a raíz del crecimiento de su PIB, que, apoyado en una fuerte inversión pública y de IED (con China como principal inversor), ha llevado al país africano a situarse inmediatamente detrás de Kenia como la segunda economía del este de África.

No hay que remontarse mucho en el tiempo para leer noticias en las que Etiopía acaparaba titulares por su índice de pobreza, sus numerosas sequías y sus guerras internas y externas. Es cierto que muchos de estos problemas siguen vigentes, ya que más de diez millones de personas necesitan ayuda para sobrevivir y el país ocupa el puesto número 174 en el último informe de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas. Pero el régimen etíope ha escalado posiciones en la economía africana en los últimos años basando su principal fuente de riqueza en la agricultura.

Hace ya más de un cuarto de siglo Etiopía inició una nueva etapa en su historia. Con cambios políticos y de gobierno, llegaron mejoras al país de la mano de una progresiva industrialización y del desarrollo de la ya mencionada agricultura. Se mejoraron las infraestructuras internas del país, construyendo carreteras, vías férreas, presas hidroeléctricas y campos de molinos eólicos entre otros, lo que provocó la llegada de capital extranjero. Actualmente, Etiopía recibe una media de cuatro millones de dólares al año por donante, siendo sus principales benefactores Estados Unidos, Reino Unido, China y la Unión Europea. Cabe destacar el papel de China, que lleva unido fuertemente al país africano desde la época en la su presidente era Meles Zenawi, el cual era un marxista convencido y admiraba profundamente el modelo económico y de desarrollo del gigante asiático.

Con estas inversiones en infraestructuras mencionadas anteriormente, Etiopía tiene como objetivo, además de seguir atrayendo inversión proveniente de países solventes, convertirse en un país energéticamente dependiente. Si consiguiese esto, y a la vez pudiese vender los excedentes de estas energías a otros países, podría conseguir beneficios económicos importantes, así como crear una red de compra-venta de energía en la que tendría una situación de vendedor privilegiada. Por otro lado, no tenemos que olvidar que Etiopía tiene entre sus objetivos el de convertirse en un importante productor de azúcar, ya que este producto tiene el más del 70% de su producción en África. Todo esto, por otro lado, contrasta con las denuncias de muchos organismos internacionales que llevan años denunciando que este crecimiento exponencial de Etiopía, reflejado en una subida del PIB de casi dobles dígitos en los últimos quince años, se está llevando por delante a la población más pobre del país, con denuncias de corrupción política y de vulneración de los derechos humanos.

Un milagro en la economía africana

Hace 18 años, Etiopía contaba con uno de los mayores índices de pobreza del mundo. A día de hoy, la economía etíope es considerada la mayor de la región, aunque parezca un milagro.

El Fondo Monetario Internacional ha divulgado recientemente un informe según el cual las cifras ascienden al 8’5 por ciento indicando una expansión continua después de diez años. Actualmente el 30% de la población vive en la miseria, pero en el año 2000 esa cifra superaba a los 60%. Este elemento es uno de los que crean el pronóstico económico que sitúa a Etiopía por encima de Ghana, otro de los puntos fuertes de la economía subsahariana y de Nigeria, que se conoce a menudo como el motor del continente africano.

Además, según los datos aportados por la Comisión Inversionista Nacional, la atracción de inversión extranjera directa superó el plan nacional en más de 2.500 millones de dólares, lo que le convierte en el centro africano de las manufacturas.

Según Berhanu Deno, profesor asociado de Economía en Universidad de Addis Abebea, en Etiopía, estos informes del Fondo Monetario Internacional sobre la tendencia económica positiva del país, es un buen cimiento para atraer a más empresas internacionales. El investigador de Políticas Públicas de la misma universidad, Costantinos Berhetesfa, señaló a astucia del Gobierno al promover accesos a préstamos con intereses bajos, pues esto desembocó en la llegada de compañías internacionales procedentes de China, Turquía, y otras partes del mundo.

Los expertos consideraron que para garantizar la estabilidad del país había que dar importancia a las interrupciones de energía y mejorar la conectividad vial, aérea y ferroviaria del país. Además se hizo un llamamiento al sector privado  para que establecieran una relación con el sector público, y se invirtiera en tecnología, creación de empleo, e investigación de mercados.Según el Banco Mundial, las grandes inversiones en infraestructuras, la ampliación de parques industriales, centrales hidroeléctricas y otros servicios básicos, la devaluación del Birr (moneda de Etiopía) y el auge en la producción agrícola, se pueden atribuir al crecimiento económico estimado.

Tal como indicó un estudio realizado por el Centro de Desarrollo Global, Etiopía, contra todo pronóstico, podría convertirse en la “China” africana.

África hacia un nuevo comercio

Además, englobando a lo que se considera el África Subsahariana, se organizaron unas Jornadas de Partenariado Multilateral del 24 al 27 de abril en Túnez. Estas jornadas fueron puestas en marcha gracias a ICEX España Exportación e Inversores y la Oficina Económica de España en Túnez.

Un total de 22 empresas españolas de depuración, energía, tratamiento, transporte, agricultura y desalación de aguas fueron las que participaron. En este encuentro hubo seminarios especializados que contaban con la presencia de unas de las principales Instituciones de Financiación Multilateral.

La aprobación del Plan de Desarrollo 2016-2020, cuenta con proyectos que presentan una financiación bi o multilateral, lo cual supone una muy buena oportunidad para empresas españolas. Este plan tiene unos objetivos claros: crecimiento económico, 5% del PIB en 2020 y la inclusión de 68 proyectos públicos y 16 en proyectos públicos-privados, por un importe de 52 millones de euros. Muchas son las oportunidades que brinda este proyectos para el año 2020 como creación de empleo, reducción de la pobreza y el aumento de las oportunidades económicas. “Un billón de personas han salido de la pobreza a través del crecimiento económico respaldado por el comercio abierto”, según un comunicado de prensa del Banco Mundial.

Bastantes son las relaciones entre África y España en el siglo XXI. Todo viene por el plan África y las relaciones comerciales y de inversión entre España y el África Subsahariana en el 2009.  “El África Subsahariana es objeto de interés económico y político creciente tanto en el contexto europeo como en el caso español”, recoge el Plan.

En el contenido de estos Planes, uno de los primeros referentes dentro de lo que es el contexto africano fue el Plan de Acción para África Subsahariana (2001-2003), el cual tenía como objetivo primordial incentivar la presencia empresarial española en los mercados del África Subsahariana ya que se encontraba en los países del Norte de África. También se añadió acuerdos de pesca y turismo, ferias y exposiciones, además de acuerdos de protección de inversores.

Con el tiempo muchos países africanos han ido dando paso a la apertura del comercio exterior, sobre todo entre países o regiones vecinas. Esta apertura al comercio exterior se fue reforzando con firmas, más de 44 países estaban de acuerdo con el libre comercio en el continente. “La promesa del libre comercio y el libre movimiento es prosperidad para todos los africanos, ya que priorizamos la producción de bienes con valor añadido y servicios ‘Made in Africa'”, explicó el presidente ruandés, Paul Kagame, al diario local New Times. Por lo que muchos economistas entendieron el bajo nivel del comercio intrarregional, como uno de los motivos de la pobreza y sobre todo de la asistencia de una base fuerte de las manufacturas. Según el FMI, a menudo, “los más favorecidos por la liberalización del comercio son los pobres”.  La protección del comercio no tienen lugar en los países en desarrollo. A día de hoy está cambiando desde 1990 debido a la rapidez del crecimiento económico en los países en desarrollo.

Javier Yanes

Bea Pañeda

Isma Santiago

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