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Un pequeño paso para Donald Trump, pero… ¿un gran retroceso para la humanidad?

La única simbolización acorde fue su corbata roja y el vestido azul cielo de su mujer.

Esto es lo poco o mucho en lo que acertaron los Trump, que por si todavía estamos algo perdidos, son los nuevos habitantes de la Casa Blanca de Estados Unidos durante los cuatro próximos años.

Dicen que las comparaciones son odiosas, pero esto no asustó a Donald Trump, ya hoy cuadragésimo quinto presidente de los Estados Unidos de América ante una sorprendente victoria el 8 de noviembre del pasado año. Igual de inesperado fue su discurso de investidura, el cual caracterizaron de parco en contenido e información.

Donald John Trump decidió jugársela a un mismo lema ya conocido por los estadounidenses: Make America Great Again!, que claramente poco tenía que envidiar al mucho más reconocido y laureado: Yes, we can!. Trump no solo ha cogido el lema de Ronald Reagan, sino su propia idea. Si bien durante la década de los setenta y ochenta Estados Unidos no pasaba por su mejor momento, ¿quién puede decir ahora lo mismo?. No sabemos si es que el magnate no ha visto nunca las noticias, a pesar de ser dueño de unas las cadenas más populares en el país, o ha decidido hacer oídos sordos a las noticias, ya que si algo no se le puede negar a Obama, es el gran esfuerzo que ha hecho para cambiar la imagen exterior e interior de su país.

Barack Obama le ha dejado la presidencia en bandeja al empresario, entonces la pregunta que nos hacemos todos es: ¿estará a la altura esta legislatura que comienza con la de su antecesor?. Mejor no nos vamos a arriesgar a contestar.

Así pues, tirando de un speech claramente populista y muy estudiado, Trump comenzaba su andadura en esta nueva legislatura. Tras jurar el cargo acompañado de su familia, todos los expresidentes vivos (a excepción George Bush padre que por motivos de salud decidió no acudir) y altos cargos decidió comenzar su discurso propagandístico «dándole el poder al pueblo», porque si bien sabemos, la soberanía reside en el pueblo, algo que quizás habrá que recordarle en los próximos años. Además, también aprovechó para hacer algo de menos el paso de los Obama por la Casa Blanca, eso sí, con una sonrisa de oreja a oreja.

Trump terminó alegando a la unidad, a la nación, a la soberanía, al propio pueblo y como no, al gran poder económico de la primera potencia mundial. Sin embargo, también decidió achacar su investidura a un cambio de poder, puesto que como él dice: «estamos transfiriendo el poder de Washington DC y devolviéndolo al pueblo». Algo que claramente aludía a la legislatura Obama y todo lo relacionado con el partido demócrata. También hizo referencia a las minorías, a las familias monoparentales y su idea sobre la mujer, pero tampoco se extendió mucho en algo que aún está por matizar dentro de su legislatura.

Algunos detalles de no mucha relevancia pero buenos para comparar sería la ceremonia en sí. ¿Alguien vio a algún famoso o reconocida celebridad durante el acto?

Exacto, ninguna imagen quiere asociarse a este nuevo presidente, ni siquiera los diseñadores quieren vestir a esta nueva primera dama. ¿No será por algo?.

Piensen.

Más de un millón menos de personas asistieron al Capitolio este año, Hillary Clinton fue mucho más laureada en su entrada que el propio presidente, el cual ni siquiera supo como expresarse de una manera que sonase menos populista. Lo mismo ocurrió con los Obama, que dieron una clase magistral de educación y amabilidad ante la posible incómoda situación.

Así pues, este 20 de enero será recordado como un cambio para el trascurso de América y sus ciudadanos, aunque quizás también marque un retroceso en vez de un avance.

Esperemos que esto no sea así.

 

Alba Cascales

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