Ataques de Turquía contra kurdos agravan la lucha contra el Estado Islámico

En los últimos meses ha ido creciendo progresivamente el conflicto relacionado con el Estado Islámico y las dimensiones que éste posee hace que cada vez más países se sumen a participar en la lucha contra él. Incluso hasta el punto de provocar enfrentamientos entre rivales tradicionales, como es el caso de Turquía y el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (YPG). Turquía ha estado involucrada en el conflicto sirio desde julio del año pasado cuando sus fuerzas armadas entraron a combatir teniendo como blanco posiciones del Estado Islámico pero también sus bombas tuvieron como objetivo las bases de los kurdos.
Los ataques de Turquía a las bases de las milicias kurdo- sirias han tenido una duración de tres días consecutivos iniciando el pasado sábado 13 de febrero hasta el lunes de la presente semana. “Solo hace unos días, todos nosotros, incluida Turquía, decidimos los pasos a dar para reducir la tensión y cesar las hostilidades. Estas acciones sobre el terreno, que van en dirección opuesta, no son lo que esperábamos”, se quejó la alta representante para la política exterior de la UE, Federica Mogherini. A pesar del alto al fuego pactado por las potencias participantes del conflicto, Turquía ha hecho que se agrave aún más y se deban tomar medidas más severas para su solución. El sábado pasado tanto Francia como Estados Unidos exigieron a Ankara que detenga sus ataques.
Turquía alega que no detendrá el conflicto armado hasta que los kurdos dejen de avanzar en el norte de la provincia de Alepo. “Las YPG fueron hoy repelidas de los alrededores de Azaz. Si se vuelven a acercar, verán nuestra reacción más dura. No permitiremos que Azaz caiga”, advirtió Ahmet Davutoglu, Primer Ministro turco. Por su parte, Saleh Muslim, líder de las YPG ha alegado que no tienen intención de abandonar los enfrentamientos y que por el contrario, han aprovechado la ofensiva turca y los bombardeos rusos para consolidarse cada vez más en el conflicto sirio.
Ankara desde meses pasados se ha quejado del apoyo occidental a las YPG, ahora añadiéndose a este apoyo Rusia, ya que la considera una extensión del grupo armado kurdo PKK que actúan también en Turquía. Estos dos grupos mantienen también lazos que se consideran innegables ante la comunidad internacional, incluso muchos de los veteranos de la YPG se entrenaron en las bases de las PKK y los milicianos de ambos bandos combaten juntos en Siria. El apoyo a las YPG es dado desde las principales capitales europeas y desde Estados Unidos ya que se considera que son la mejor mano contra el yihadismo. “Los combatientes kurdos han sido los más exitosos contra ISIS en Siria. Les hemos dado apoyo, y ese apoyo continuará”, ha dicho John Kirby, portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos.
Por su parte el Ministerio de Exteriores ruso ha reaccionado con firmeza ante los ataques de Turquía sobre las bases kurdas ya que se trata de zonas que han sido hace poco liberadas del dominio terrorista. El primer paso que Moscú ha realizado fue el de llevar el tema el Consejo de Seguridad de la ONU, y alega que Ankara está poniendo en peligro tanto al mundo como la seguridad de la región de Oriente Próximo. Recientemente el Institute for the Study of War ha declarado que la posición de Rusia es una clara estrategia para molestar a los turcos y así poder beneficiar y dar ventaja a los kurdos. Según el columnista turco Yavuz Baydar “Turquía va a su aire en la coalición dirigida por Estados Unidos. Y eso lo convierte en parte del problema, más que de la solución”.

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