Energía, geopolítica y seguridad

Las cuatro potencias asiáticas consumen en la actualidad más de la mitad del petróleo mundial y los análisis sobre la evolución del consumo de energía anticipan un aumento aún mayor de su dependencia. En sólo 15 años, China importará el 80 por ciento de sus crecientes necesidades de crudo, mientras La India llegará al 90 por ciento y Japón y Corea del Sur importarán la totalidad. Aunque se prevé una diversificación de fuentes hacia el uso complementario de energías alternativas en China y un incremento del consumo de gas en Japón, sus facturas petrolíferas se multiplicarán. En el caso de India, por ejemplo, podría ascender a los 300.000 millones de dólares en el año 2030.

De manera simultánea, la emergencia del gas de esquisto y del petróleo de roca madre y el desarrollo en Estados Unidos, Canadá y Australia de tecnologías rentables para su extracción, transporte y comercialización coincide con una multiplicación de países y actores productores de energías. La estrategia norteamericana del autoabastecimiento convertirá a Estados Unidos en uno de los principales exportadores  en pocos años. El efecto sobre los precios de este inminente panorama de energía abundante tenderá a bajarlos significativamente y, de hecho, provoca que ya se resientan en nuestros días.

Todos estos factores de transformación de la geopolítica energética van a tener consecuencias determinantes en las economías y regímenes políticos de los países productores tradicionales de Oriente Medio y la OPEP. En el caso de Rusia, cualquier alteración de los precios afectaría al 70% de sus exportaciones, que son energéticas. Con ellas se financia más de la mitad del presupuesto nacional, por lo que incide en su política general. Si no se tratara de una mera alteración en los mercados si no de una caída constante de precios, algunos expertos recuerdan que tanto la Unión Soviética en los años 80 como el mandato de Yeltsin en los 90, se derrumbaron durante largos periodos de energía barata.

La inestabilidad política en los países suministradores de energía del Golfo Pérsico, la vigilancia del transporte energético en el Sudeste Asiático, hasta ahora liderada por Estados Unidos, y la vulnerabilidad de los mercados presentan un futuro geopolítico cargado de riesgos. Las perspectivas de los intereses, las alianzas y la seguridad global serán diferentes en los próximos años.

 

José María Peredo Pombo

Universidad Europea de Madrid

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Publicaciones de la redacción del observatorio.

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