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Nueva distribución del Senado y la Cámara de Representantes

Claudia Espiña y Clara Isabel Ramos Sojo

El Senado de Estados Unidos cuenta con dos representantes de cada Estado con un total de 100 representantes, siendo renovado un tercio de él cada dos años. El delicado equilibrio de poderes de Estados Unidos hace que para ejercer la presidencia sea fundamental contar con la mayoría del Senado norteaméricano, sin embargo, actualmente sigue habiendo un empate, lo que podría terminar dificultando el ejercicio de la presidencia de Biden como ocurrió con Obama anteriormente. Hasta el momento, los demócratas cuentan con una mayoría en la Cámara de Representantes que les permitirá tener el control sobre las decisiones que allí se tomen, pero aún deben superar el reto de conseguir la mayoría en el Senado, tal como explica La Sexta.

De acuerdo con la opinión del periodista Guillermo Fesser, sin contar con la mayoría del Senado, el presidente de Estados Unidos obtendría la victoria, pero no sería capaz de gobernar por encontrarse ante un margen legislativo muy limitado. Con el presidente Barack Obama ocurrió algo similar, mientras que en el caso de Donald Trump ocurrió todo lo opuesto, contando con una gran mayoría era capaz de hacer y decidir prácticamente lo que quisiera.

Tras estas últimas elecciones presidenciales, celebradas el martes 3 de noviembre (aunque hemos tenido que esperar hasta el pasado sábado para conocer quien ocupaba la Casa Blanca) parece que el control del Senado se jugará en el Estado de Georgia en el mes de enero. Los dos escaños asignados a este Estado para el Senado, se verán abocados a unas elecciones extraordinarias el 5 de enero por no haber superado ninguno de los candidatos el 50% de los votos. Los demócratas mantienen la mayoría en la Cámara de Representantes pero se alejan de la meta de controlar el Senado, ese órgano de vital importancia. El recuento aún no ha finalizado y se anticipa una gran incertidumbre y que no existirá una mayoría clara para ninguno de los dos partidos en las cámaras.

De momento, estos comicios han supuesto un hito en representatividad e igualdad en el país con casi el doble de representantes transgénero o no binarios elegidos y una cifra récord de mujeres en la Cámara de Representantes. Más de 132 mujeres, casi una decena de ellas latinas, formarán parte del 117º Congreso que se inaugurará el próximo mes de enero. No podemos obviar la importancia de la vicepresidenta Kamala Harris, primera mujer negra y de ascendencia india nombrada vicepresidenta de los Estados Unidos.

Los tiempos están cambiando, no cabe duda. También se están observando cambios en la representación de colectivos minoritarios de la sociedad en puestos de mando y poder. Así lo demuestran personas como Sarah McBride, de 30 años, quien será la primera senadora trans en Estados Unidos por Delaware. Sus primeras palabras al alcanzar el cargo fueron de esperanza: “Espero que esta noche le muestre a un niño LGTBQ que nuestra democracia es lo suficientemente grande para ellos también”, así las recoge El País.

El dos veces presidente de los Estados Unidos y redactor de su Constitución, Thomas Jefferson, dijo en su día: “Prefiero una prensa sin Gobierno que un Gobierno sin prensa. Lo importante es el derecho del pueblo a saber, a estar informado”. Con esta declaración de hace casi dos siglos, quedaba patente la línea que seguiría este país en sus años venideros. Gran defensor y abanderado de la democracia, Estados Unidos cuenta con un simple (en concepto) pero complejo a la hora de aplicar, sistema de controles y equilibrios, o más comúnmente llamado sistema de check and balances. Este sistema establece que los tres poderes, el ejecutivo, legislativo y judicial, tienen una funcionalidad específica y la capacidad de contrarrestar las decisiones de las otras ramas. Sin embargo, esta separación no es radical ya que los tres poderes intervienen de algún modo en las áreas de los otros dos.

La idea principal del sistema político de Estados Unidos, tal y como lo concibieron los padres fundadores, es que ninguna rama del poder tenga la capacidad de anular a otra y así poder cometer un abuso contra los ciudadanos estadounidenses. Es un sistema basado en “el imperio de la ley” por lo que el poder legislativo cuenta con una cierta capacidad superior a los otros poderes. Para que esta capacidad extraordinaria se pueda ejercer, el poder legislativo debe actuar de manera unánime y contar con el beneplácito de las dos cámaras que conforman el Congreso de los Estados Unidos, es decir, la Cámara de Representantes y el Senado.

Bibliografía

Blanco, A. (2020). Los contrapesos entre los tres poderes políticos de los Estados Unidos de América. Ablanco. Recuperado de: https://www.alvaroblanco.es/los-contrapesos-entre-los-tres-poderes-politicos-de-los-estados-unidos-de-america/ [11/11/20].

Grandal, L. (5 de septiembre de 2018). Trump ante el “check and balance”. La Voz de Galicia. Recuperado de: https://www.alvaroblanco.es/los-contrapesos-entre-los-tres-poderes-politicos-de-los-estados-unidos-de-america/ [11/11/20].

Monge, Y. (8 de noviembre de 2020). El control del Senado se jugará en el Estado de Georgia en el mes de enero. El País. Recuperado de: https://elpais.com/internacional/elecciones-usa/2020-11-08/un-congreso-sin-mayorias-claras-que-va-a-necesitar-de-consensos.html [11/11/20].

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