MAGEN EXTERIOR Y DIPLOMACIA PÚBLICA LA MARCA HISPANIA

La marca España debería existir desde hace 60 años. Y toda afirmación tiene un razonamiento, y es que España hace ya medio siglo que no cumple eso que se dice en la Constitución de «una gran nación». España siempre ha sido dos bandos: isabelinos o carlistas, franquistas o antifranquistas, que si rojo o azul… pero nada más lejos de la realidad, después de un siglo XX cargado de demandas sociales traducido en guerras interminables, podemos decir que España está cambiando, o no.
Esta idea de aunar esta gran nación se tradujo en el proyecto del Partido Popular en 2012 denominado «Marca España», pero cabe destacar que no podemos confundir marca con reputación. La primera sería la propia imagen que España quiere dar de sí misma en el exterior y reputación el cómo nos ven los demás.
Haciendo referencia a la propia web oficial en la que se nos resume en una detallada enumeración los campos que abarca esta marea roji-amarilla, también se aporta una definición clara de este proyecto. La idea de ayudar a la imagen de España a largo plazo en el exterior se basó en El Real Decreto 998/2012, siendo al Alto Comisionado del Gobierno quien debiera
encargarse de la planificación, impulso y gestión coordinada de todos los organismos públicos y privados hacia la promoción de la imagen de España.
Si bien podemos decir que el español se hace español comiendo paella y bailando flamenco, también hay otros rasgos muy definitorios que debemos tener en cuenta. Así pues, en el número uno se nos detallan todas las instituciones con las que España se coordina para la realización de las actividades que mejoren su imagen en dichos países. Ahora bien, es de recordar la hazaña del que ahora es nuestro partido en funciones durante este año en materia diplomática. Susana Sumelzo, portavoz de Igualdad del Grupo Socialista en el Congreso se encargó de investigar el asunto del embajador de España en Brasil. Un hombre que representa a España no puede estar imputado por el homicidio de su mujer y ni mucho menos haber reconocido la autoridad de los hechos. Es más, se comentó que esta persona no gozaría del artículo 29 del Convenio de Viena sobre relaciones diplomáticas en el que se detallan los aspectos relacionados con la inmunidad diplomática, pero sí que lo hizo, ya que sino este debería haber sido ya arrestado. Lo único a lo que se negó España es a la inmunidad de jurisdicción, lo que se traduce en que el sospechoso
debería cumplir condena en España cuando el juez emitiese sentencia.
Esta situación de total inocencia también se traduce al campo económico y sino que se lo digan a Blesa y Rodrigo Rato, ex presidente de Bankia. Ambos fueron llamados a declarar ante la Audiencia Nacional por una supuesta retribución que no les correspondía, lo que a día de hoy se ha denominado «tarjetas black». Este es el caso de una identidad rescatada a manos del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria y del que nadie se siente culpable. Es más, algunos imputados lo consideran un añadido a su salario anual, mientras que otros lo catalogan de dinero de «libre disposición» para sus gastos de representación. El juez en cuestión, decidió que los acusados eran autores de un delito continuado de administración desleal, por lo que se les impuso una multa, 16 y tres millones han sido las cifras mas sonadas.
Tampoco la imagen del fútbol español queda libre de toda polémica, ya que a pesar de ese mundial de Sudáfrica en el que todo el mundo apoyó a «la roja», son sus propios futbolistas los que reniegan de ella. El delantero del Fútbol Club Barcelona, Gerard Piqué, se ha visto sumido en múltiples desencuentros en las redes sociales por apoyar el nacionalismo catalán. Esto le ha jugado varios desencuentros y el último sería este fin de semana ante el partido contra Albania. El jugador catalán explicó que en ningún momento cortó las mangas de la camiseta con la que jugaba por llevar la bandera de España, sino que tuvo que hacerlo porque los utilleros nunca le llevan camiseta de manga larga y él, que se denomina supersticioso, siempre juega con ella. Justificó pues la oleada de tweets argumentando que no cortó los codos de la camiseta por la bandera, puesto que además
las camisetas de manga larga con las que juega el equipo no llevan en ningún momento el símbolo patriótico por excelencia a la altura del codo. Sin embargo, esto se vio mermado por los aficionados, que tras buscar la equipación oficial, se dieron cuenta que ese detalle sí que aparece a la altura de las muñecas, con lo cual podemos decir que se cortase o no se cortase la camiseta por este motivo, la polémica estaba servida. Ni el fútbol se libra de la política. Es por esto por lo que el delantero terminó anunciando que tras este mundial, renunciaría a seguir jugando por «la roja». Este es otro más de los ejemplos en los que renace el relativismo
cultural catalán, respecto a la gran nación española.
Y qué decir de los medios de comunicación, a los que se les ha acusado socialmente en numerosas ocasiones de su politización, sino que se lo digan a La Sexta o a la Cadena Cope, izquierda y derecha respectivamente. La propia alcaldesa de Madrid, representante de una coalición de partidos en la que prima Unidos Podemos, se ha visto sumida en otro escándalo.
Carmena decidió abrir una página web donde se publicasen todos sus contenidos, argumentado la «defensa» así de la verdad, mejor digamos, «su verdad». Pero esta creación no es totalmente desinteresada obviamente, ya que es fácil y rápido leer una opinión y no encontrar su opositora. Muchos son los críticos que han encontrado ya cierta similitud
en esta idea y «El noticiero de la verdad» de Maduro. Este portal web en el que el presidente de Venezuela explica también a la opinión «su verdad». Y no podemos olvidarnos que el propio Pablo Iglesias, hablaba hace ya unos años de su admiración al régimen venezolano. Esta noticia no es de extrañar, puesto que, aunque no han sido confirmadas, hay varias noticias
que remarcan la idea de una fraudulenta financiación de la marea morada por parte del gobierno bolivariano.
Con todos estos casos podemos decir que la polémica está servida y el sentimiento español desaparecido. No podemos tener solo fama de ser los reyes de la siesta o los toros y es que España, cada día que pasa, ve mermada su imagen en el exterior. La politización de cualquier medio, ya sea económico, cultural, deportivo, institucional, científico… ha hecho que
sean ya varios los españoles que renuncien de su patria. No puede ser que la propia marca España no sea consciente o mejor dicho, no quiera hacernos conscientes de los casos de corrupción en las altas esferas españolas, del nacionalismo catalán que demanda un referéndum cada vez que tiene oportunidad, de unos medios en los que nuestra propia cadena pública cambia de dirección según el partido que gobierne, unos deportistas que nos representan por amor al deporte y en ningún momento
por la imagen del país, una nación en la que cualquier partido tiene un caso de corrupción, ya sean los seis puntos que ha demandado Ciudadanos al PP o los casos del socialismo en Andalucía, una marca España en la que prima más el deseo por hacer ver que estamos unidos que la realidad separatista.
España después de 60 años de rojo o azul, sigue siendo la misma, pero con algunas tonalidades más. España sigue sumida en una depresión, aunque ya no sean los resquicios por las hazañas de la etapa franquista y sea la económica. España dejó de ser esa gran nación en el momento en el que se tiene que crear una «Marca España» para defender una imagen en el exterior, cuando en mi opinión, no nos queremos dar cuenta de que no se puede vender un producto, si tú mismo no lo comprarías.

Alba Cascales

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