Globalización: doctrina y metáfora de las Relaciones Internacionales

“La globalización es el efecto del grado de conectividad que hay en el mundo”. Así definía José Enrique Fojón Lagoa, doctor en relaciones internacionales y coronel retirado, uno de los términos más determinantes del panorama global a día de hoy. Lo hacía en una masterclass impartida en la Universidad Europea de Madrid a alumnos de Relaciones Internacionales que tuvieron el privilegio de asistir a un encuentro en el que el coronel explicó los conceptos más relevantes del campo de las relaciones internacionales. Pero como él mismo dijo, no es explicar la realidad, es “dar las herramientas para que vosotros interpretéis la realidad”.

Sin embargo, el término de globalización dice, está entrando en un escenario final, el de la Gran Convergencia. Occidente se está viniendo a bajo poco a poco, y los que hace no tanto tiempo eran países en vía de desarrollo son ahora los que ascienden para coger el testigo y llevarnos al punto de la “Competición Estratégica Global”. Sin llegar al punto de ruptura, claro. Romper, decía el coronel Fojón, significa volver al principio, tener que reconstruir todo lo que un día fue creado. Por eso se debe ser cauto. Nos encontramos en un sistema complejo, que no caótico o anárquico como algunos quieren definir. Y es que el resultado de una interacción compleja es la incertidumbre. Por eso, decía, “hay que intentar que el grado de incertidumbre sea el menor posible”.

En el lenguaje de las relaciones internacionales «todo son metáforas”. Podía tratarse de una charla sobre poesía del siglo XVII, pero nada más lejos de la realidad. Las metáforas, dice Fojón, son todo en las relaciones internacionales, se usan constantemente. “A la Guerra Fría la podrían haber llamado Paz Caliente y nadie se habría sorprendido”. Con esas palabras ironizaba sobre el fenómeno de la metáfora en el campo al que tantos años de su vida ha dedicado el coronel del cuerpo de infantería marina. Una guerra que, según decía, había dejado a los Estados Unidos como única Gran Potencia en un contexto de declive ruso, y a mucha distancia de China. Esta última, condicionada por su cultura y forma de entender las relaciones internacionales, ni es ni será un polo (centro de poder dentro de un sistema). Aún teniendo en cuenta el increíble poder tecnológico del que dispone el Estado Chino. Un poder tecnológico que “se ha democratizado”, decía. Cualquier país puede tener acceso a una tecnología de lo más avanzada actualmente, lo que no quita que sea una de las partes corales que determinen el diseño de la estrategia de un país.

El Coronel Fojón identificaba cuatro factores clave para determinar la estrategia de un estado. La economía en un distinguido primer lugar, la tecnología, la información y el poder militar. Todo ello resultaba clave en lo que se mencionaba anteriormente como “Competición Estratégica Global”, que decía Fojón, hay que diferenciar claramente de una situación de enfrentamiento. Por ello decía que la estrategia es “la expresión conflictiva de la relación de tres aspectos: la finalidad, los medios y el modo”. Lo que sí quiso recalcar es que “la sociedad que se duerme tiene un muy mal futuro”. Por eso, aunque no nos encontremos en el punto de enfrentamiento, uno no puede dejar de lado la competición estratégica, a la que definía como un “proceso largo, continuo y cambiante”, que indica, comenzó en China. Una compleja gestión de los problemas que surgen entre actores internacionales, que vienen determinados hoy en día por la velocidad de la información, sobre la que el coronel decía “quien no sepa adaptarse a ella, estará perdido”. Por eso insistió en algo que quería, quedase claro a todos los asistentes: “el mundo está cambiando”. Es el aspecto fundamental que marca la diferencia. Hay que darse cuenta de que todo está en constante cambio, y a partir de ahí, tener la capacidad de adaptarse a ellos.

Tampoco quiso dejar de lado uno de los conceptos más importantes dentro de las relaciones internacionales como es la geopolítica. Describía esta como “la mezcla del poder político y la geografía”. Unos aspectos que los estados adaptan para descomponerlos en intereses nacionales. Todo ello determinado por el interés de los países en ganar más poder, en tener más capacidad de influencia sobre el resto. Lo dividía en dos poderes, el Hard power y el Soft power, pero como decía el cornel, no hay que perder de vista el aspecto fundamental del poder porque “se puede expresar de diversas formas, pero es sólo uno”. El coronel Fojón impartió una masterclass en la Universidad Europea de Madrid donde mantiene una relación profesional de colaboración.

José María Martín García

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