Antonio Pampliega, pasión por el periodismo

Como última ponencia de la VIII Jornada de Periodismo al Límite, pero no por ello menos importante, contamos con la presencia de un periodista que un día había estado en nuestros zapatos, sentado en las mismas butacas donde nos sentamos nosotros ahora, durante I Jornada de Periodismo al Límite, que tanto marcaría su trayectoria. Un alumno, que inspirado por Reza, el célebre fotógrafo iraní de National Geographic; a día de hoy se ha convertido en una inspiración para muchos de nosotros, Antonio Pampliega.

Antonio Pampliega, que ha estado en los mismos pasillos y aulas que muchos de nosotros, es un periodista freelance que dedica su vida a recorrerse países en guerra, retransmitiendo las historias de personas que viven una realidad que nosotros únicamente percibimos desde lejos, desde la seguridad de nuestros hogares. De hecho, Antonio Pampliega ha estado secuestrado en Siria por el ISIS durante “299 días contados uno a uno”. Sin embargo, esa no es la experiencia que ha venido a compartir con los asistentes a la charla; Pampliega nos cuenta desde dentro, cómo es realmente el reporterismo del siglo XXI, concretamente en zonas de conflicto.

El periodista, que se mostró muy abierto con todos nosotros, expresando que podíamos “interrumpirle en cualquier momento para preguntarle acerca de cualquier cosa” nos puso un vídeo en el que nos contaba que había plasmado 4 años y medio de trabajo. En el año 2011, en Túnez, Egipto y Libia tiene lugar lo que se conoce como la Primavera Árabe; en Siria la revolución pacífica se convierte en guerra civil, mientras tanto el pueblo sirio trata de seguir con sus vida. El vídeo mostraba imágenes muy potentes de infancias arruinadas, niños que deberían estar disfrutando de la etapa más feliz e importante de su vida se encuentran teniendo que enfrentarse a la muerte y a la destrucción, víctimas de una masacre que es consecuencia de unas circunstancias que ni siquiera entienden. Antonio Pampliega relataba que una niña de unos diez años al preguntarle por la guerra había dicho “que mataría a Bashar al-Ásad con sus propias manos”, palabras que dichas con la voz de la inocencia ponen la piel de gallina.

“La guerra es un mal que deshonra al género humano” – François Fénelon

Nos explicó, que aunque “el periodismo es la profesión más bonita del mundo”, ser periodista de guerra no es tan romántico como puede parecer. Sobretodo porque como freelance eres responsable de tus gastos y no cuentas con el respaldo de ningún medio. Muy emotivo nos mostraba otro de sus trabajos”Paying to go to war”, en el que pone de manifiesto la forma en que los grandes medios, como El Mundo pretenden pagar 32 euros por una crónica en Aleppo, es denigrante y un ataque a la dignidad a la pasión de los periodistas profesionales, que dispuestos a poner en riesgo sus vidas se exponen para contar historias que el mundo merece y debe escuchar, historias contadas desde un punto de vista esculpido por años de estudios y de experiencias. La figura del periodista ciudadano ha desplazado a la del periodista profesional, pero como el propio Pampliega nos decía “¿Irías a una clínica dentista en la que la persona que va a tratar tu boca fuese un ‘dentista ciudadano’?”. Antonio cubrió la historia de una niña afgana que se entrenaba para boxear en las olimpiadas, la niña entrenaba en un espacio en el que anteriormente los talibanes ejecutaban a las mujeres; por esta historia un medio ofreció publicárselo por promoción sin intención de pagar nada por ella.

También indagó en trabajar como periodista empotrado, que a pesar de ser una forma de trabajar criticada habitualmente, puesto que se supone que de esta forma la libertad a la hora de informar puede ser mermada, como ocurrió con un artículo que la revista TIME le censuró. El artículo explicaba que los afganos pensaban que los soldados americanos eran rusos y no sabían que eran las torres gemelas ni quien era Bin Laden, por otro lado los propios soldados no conocían más razón para estar allí, que el ataque a las torres gemelas. Asimismo, la alternativa a ir empotrado es ir como freelance, corriendo el riesgo de tener un “accidente laboral” como él hace referencia a su secuestro.

Antonio Pampliega sin lugar a dudas habrá presenciado y escuchado incontables historias, cada cual más impactante y conmovedora que la anterior. No obstante, manifestando aún asombro nos contaba la de un chaval de unos 15 años, que había perdido en un mismo día a su tío y a sus tres hermanos pequeños, sacando fueras de donde no las había se metió en un taxi para recorrerse media ciudad de Aleppo para llevar a su hermano pequeño a un hospital. Pudimos ver imágenes que emanaban el profundo dolor que estaba sintiendo aquel chaval que en un momento lo había perdido todo. Estos jóvenes, desesperados y marcados por el dolor se vuelven susceptibles a caer en el ISIS, que les recibe con las manos abiertas y les ofrece un sentimiento de permanencia. Esta es la razón por la que en todas las guerras hay niños soldado, chavales que lo pierden todo y que sin cuestionarlas, achacan órdenes de aquellos que les dieron dicho sentimiento de permanencia cuando todo les había sido arrebatado injustamente.

Cubriendo el funeral de un niño de 15 años que había muerto a causa de un tanque del régimen, vio que se le acercaba la abuela del fallecido, llorando, ante esto Pampliega estaba convencido, que como es comprensible esta señora quería “echarle la bronca” por tratar de retratar un momento así “probablemente yo en esa situaciónn me habría molestado” nos decía. Sin embargo, lo que ocurrió es que la mujer le colmó de besos y le dijo que rezaría por él, para que saliese de Siria con vida “y cuentes como nos están matando”. En ese momento hizo la promesa de seguir volviendo a Siria a contar lo que allí ocurre hasta que no le queden fuerzas, promesa que ha cumplido, pues efectivamente ya no le quedan fuerzas para volver Siria.

Antonio Pampliega es una gran inspiración, no solo por su amor por la profesión y por todo lo que ha hecho, sino porque a pesar de haber compartido el mismo infierno que los civiles sirios, honrando a la empatía y ayudando haciendo lo que mejor sabe hacer, a pesar de haber estado secuestrado durante “299 días contados uno a uno”; volverá a contar esas historias que todos merecemos y debemos conocer porque el periodismo es “la profesión más bonita del mundo”.

Liam Alexandra Aronow

Sobre el Autor

Redactora jefe de Europea Media y Europea News.

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